The New Front Row: Watch Party Cuando quedarse fuera es la mejor opción
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Lo que comenzó como una reunión para ver un desfile desde un bar de París terminó convirtiéndose en una comunidad capaz de cruzar las puertas de Fashion Week.
La Watch Party de Lyas está replanteando una de las preguntas más antiguas de la moda: quién puede entrar y tiene derecho a formar parte de la conversación.
Por: Camila Hernández Trejo | Fotografía Instagram: @fer_maldonado2, @iamcamilaht, @lawatchparty
Durante décadas, Fashion Week ha girado en torno a una pregunta no escrita pero que lo define todo: ¿estás en la lista?
Mostrar una invitación podía abrir el paso a las pasarelas. Un nombre en el seating chart podía cambiar la perspectiva desde la que se veía una colección. Y el front row se convirtió, con el tiempo, en mucho más que una fila de asientos:
una representación visual de pertenencia y quién tiene acceso exclusivo al centro de la conversación.
Pero ¿qué pasa cuando alguien entiende que para formar parte de Fashion Week no necesita estar en la lista?
En junio de 2025, Elias Medini, conocido como Lyas, no recibió una invitación para el debut masculino de Jonathan Anderson en Dior.
Su respuesta no fue insistir.
Fue algo más sencillo y absurdo.
Buscó una televisión, la llevó a Le Saint Denis, un bar de París, y convocó a su comunidad para ver el desfile juntos.
Esperaba a unos cuantos.
Llegaron alrededor de 300 personas.

créditos de la foto @fer_maldonado2
No consiguió un asiento en front row en el desfile de Dior, pero colapsó una calle
Ahí hay algo que va mucho más allá de una anécdota viral. Lyas entendió que el verdadero valor de Fashion Week no estaba únicamente en estar físicamente frente a una pasarela, sino dentro de la conversación.
Y convirtió algo tan cotidiano como ver una pantalla en una experiencia colectiva.
La idea era sencilla: mirar un desfile como quien mira un partido de fútbol.
Reír, reaccionar, comentar, conocer gente, discutir una colección. Pero, sobre todo, compartir una obsesión.
No estaba en la lista. Creó la suya.
Jonathan Anderson, mejor conocido como J.W. Anderson, director creativo de la maison francesa, se enteró del acontecimiento.
Al día siguiente invitó a Lyas a encontrarse con él. Poco después, aquel espectador que había creado una reunión afuera terminó sentado dentro de uno de sus shows.
Y aquí aparece la primera gran paradoja de La Watch Party:
una comunidad construida desde afuera comenzó a llamar la atención de quienes estaban adentro.
El fenómeno llegó a Londres, donde el British Fashion Council colaboró con Lyas durante London Fashion Week.

créditos de la foto @iamcamilaht
Y yo estuve ahí: MM México Moda fue parte de La Watch Party
La experiencia no era simplemente un livestream.
Había música, dress code, networking, estudiantes, diseñadores emergentes y jóvenes creativos buscando algo que muchas veces resulta más difícil de conseguir que una entrada a un desfile: sentir que pertenecen.
Porque acceso y pertenencia no son exactamente lo mismo.
Podemos ver prácticamente cualquier desfile desde un teléfono. Lo verdaderamente escaso es encontrarse con otras personas que entienden por qué ese desfile importa.
Y entonces La Watch Party comenzó a hacer algo todavía más interesante: dejó de mirar la puerta y empezó a abrirla.

créditos de la foto @lawatchparty
DE MIRAR EL SHOW A SER PARTE DE ÉL
En enero de 2026, Lyas reunió a 400 personas para lo que creían que sería una Watch Party del desfile de Willy Chavarria en París.
No hubo Watch Party porque todos irían al desfile.
Para muchos, era la primera vez dentro de uno.
Nueve meses después, La Watch Party volvió a cruzar esa frontera.
Matières Fécales presentó The 99 Percent en Place de la République, epicentro de la movilización social, las protestas sindicales y las expresiones ciudadanas en Francia.
Hannah Rose Dalton y Steven Raj Bhaskaran construyeron 99 looks alrededor de quienes suelen quedar fuera de las estructuras tradicionales de poder y lujo.
Y decidieron abrir el evento al público, incluyendo 500 personas de una Watch Party gratuita organizada por Lyas.
La elección importa.
Primero, Willy Chavarria. Ahora Matières Fécales.
No parece casualidad. Ambos diseñadores han construido parte de su trabajo alrededor de identidades y comunidades que la moda no siempre puso al centro.
En ambos casos, La Watch Party dejó de funcionar únicamente como una pantalla alternativa al front row.
Se convirtió en un puente hacia él.
MM MÉXICO MODA REFLEXIONA
La moda siempre ha sabido construir deseo alrededor de aquello que no todos pueden tener:
La invitación.
El backstage.
El front row.
La Watch Party comenzó como respuesta a una exclusión.
Hoy es una plataforma.
Y esa evolución también trae una responsabilidad.
Cuando llegan las marcas, los partnerships, las figuras de la industria y las invitaciones que antes parecían imposibles, aparece el riesgo de que aquello que nació precisamente para cuestionar la lógica de acceso termine reproduciéndola.
El reto de Lyas ya no parece ser entrar.
El verdadero reto es decidir qué hará ahora que tiene la puerta abierta.
Porque la revolución de La Watch Party no está en conseguir que todos tengan un asiento en primera fila.
Está en demostrar que la primera fila también puede ser una conversación, una comunidad y un espacio que se mueve.