Moda, rebeldía y libertad: así fue lo nuevo de AAA Studio
Compartir
Por: Jordi Esteller Ramirez
Fotografías: 080 Barcelona Fashion
AAA Studio ha transformado la pasarela en un auténtico manifiesto generacional con su nueva colección “Señora, suélteme el brazo”. Más que una propuesta de moda, la firma plantea un gesto de liberación y una declaración de intenciones frente al juicio social.
La colección, compuesta por 33 looks de otoño-invierno y una pequeña cápsula adaptada al verano, marca un punto de inflexión en el discurso creativo de Arnau Climent. A través de ella, se representa a una generación que ha decidido dejar de justificarse y rechazar las normas impuestas que no siente propias. Es una respuesta directa a las miradas críticas, a los comentarios no solicitados y a la constante presión por encajar en esquemas heredados.

En esta misma línea, uno de los momentos más impactantes llega con una modelo que desfila mostrando sus pechos, en un acto de exposición que desafía normas y cuestiona los límites entre lo público y lo privado, seguidamente, aparecieron prendas que reforzaban el posicionamiento inclusivo de la firma, con la palabra ‘GAAAY’ estampada como un juego irónico y reivindicativo entre la identidad LGBTQ+ y el propio universo de la marca, subrayando su apuesta por una ideología libre, diversa y sin etiquetas.
A nivel estético, la propuesta se mueve entre lo punk y lo rockero, con una base de colores neutros salpicada por acentos vibrantes y estampados que rompen la uniformidad. Predomina una silueta amplia y desestructurada, con prendas deportivas, piezas desflecadas y combinaciones inesperadas.

Fiel a la identidad de la marca, la multiposición y la adaptabilidad vuelven a ocupar un lugar central: las prendas no se imponen, se transforman con el cuerpo y con quien las lleva. Esta flexibilidad se convierte en metáfora de una identidad en constante cambio, libre de definiciones rígidas.
El desfile construye así una especie de utopía donde la expresión personal fluye sin juicio, donde la diferencia no solo es aceptada, sino celebrada. Cada look encarna esa tensión entre lo que se espera y lo que realmente se es, entre la norma y el deseo.
