CHOPARD: El lujo que se negó a quedarse quieto.
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Hace cincuenta años, Chopard hizo algo inesperado con uno de los materiales más codiciados del mundo: dejó libre al DIAMANTE.
Hoy, Happy Diamonds y Happy Sport demuestran que una de las ideas más reconocibles de la Maison, sigue SIENDO PARTE DE LA CONVERSACIÓN en el lujo contemporáneo.
Por: Mildred Estrada
Fotos: Cortesía Chopard

Hay objetos cuyo valor parece exigir solemnidad. Un diamante es probablemente uno de ellos.
Durante siglos, la alta joyería perfeccionó el arte de mantenerlo exactamente donde los grandes relojeros y joyeros diseñaban siguiendo procesos artesanales como sujetarlo con griffes, biseles y engastes concebidos para controlar cada milímetro de una piedra excepcional.
Hasta que Chopard decidió hacer lo contrario.
En 1976, la Maison imaginó diamantes capaces de desplazarse libremente entre dos cristales de zafiro.
La inspiración llegó de algo mucho menos solemne que una joya.

Las gotas de una cascada, moviéndose y reflejando la luz de manera impredecible.
Así nació Happy Diamonds y con él una frase que terminaría convirtiéndose en uno de los códigos más reconocibles de Chopard:
“Diamonds are happier when they are free.”
La innovación técnica era importante. Pero la idea detrás de ella resultó todavía más poderosa.
Chopard había transformado el diamante de elemento estático en protagonista.
Ya no era únicamente una piedra que debía admirarse. Podía desplazarse, girar, encontrarse con otras piedras y capturar la luz de manera diferente con cada movimiento de quien llevaba la pieza.
La joya dejaba de ser exactamente la misma a cada instante.
Y ahí comenzó su verdadera innovación.

EL DIAMANTE ABANDONA LAS GRIFFES, del engaste tradicional, para adquirir LIBERTAD sofisticada y MOVIMINETO inesperado.
Happy Diamonds apareció en una década en la que muchas de las estructuras culturales que habían definido el siglo XX comenzaban a cambiar.
La propia Maison vincula el nacimiento de la colección con un periodo marcado por la emancipación femenina y una sociedad que empezaba a cuestionar códigos establecidos.
Resulta difícil no encontrar una correspondencia entre aquel momento y la pieza.
Liberar un diamante de su posición fija era una solución de diseño, pero también producía una imagen extraordinariamente contemporánea:
"Algo valioso que no necesitaba permanecer inmóvil para conservar su valor"

Cincuenta años después, ese gesto continúa siendo reconocible sin necesidad de VER un logotipo.
Ese es quizá uno de los privilegios más difíciles de alcanzar en el lujo:
UNA IDENTIDAD ÚNICA
Chanel tiene el matelassé. Hermès, determinadas construcciones que se reconocen a distancia. Cartier convirtió ciertas geometrías en parte de su vocabulario.
“Chopard hizo del movimiento una firma”
UNA JOYA QUE NUNCA SE VE DOS VECES IGUAL
El DISEÑO
Cada movimiento altera la posición de las piedras. Los diamantes giran entre los cristales de zafiro, cambian su relación con la luz y reorganizan constantemente la composición.
No existe una posición definitiva.
La joya termina de construirse mientras se lleva.
Chopard define este universo mediante La Joie de Vivre: Una relación entre libertad, movimiento y una manera deliberadamente libre de entender el lujo.
Pero hay otra lectura posible.
En una industria históricamente arraigada en conseguir permanencia, Happy Diamonds introdujo el PLACER de disfrutar de lo impredecible.

GEOMETRÍA X CHOPARD
Las nuevas piezas recurren a siluetas rectangulares y líneas arquitectónicas que crean un marco preciso alrededor de la creatividad y sofisticación del universo Chopard.
Es precisamente esa estética en movimineto, la que hace que la colección funcione.
Las superficies pulidas y los volúmenes gráficos capturan la luz mientras el espacio interior permite que los diamantes continúen desplazándose. La geometría no busca dominar el movimiento: Lo encuentra.
La propuesta incorpora diferentes interpretaciones en oro amarillo, rosa y blanco, manteniendo su compromiso con el uso de oro obtenido de fuentes responsables en sus creaciones desde 2018.
HAPPY SPORT: Dos Mundos
La misma capacidad de cuestionar códigos apareció nuevamente en 1993.
Caroline Scheufele concibió Happy Sport combinando acero y diamantes, una asociación que entonces desafiaba las convenciones tradicionales de la relojería de lujo.
Una vez más, Chopard colocó algo precioso donde aparentemente no correspondía.
El resultado terminó convirtiéndose en otro de los pilares de la Maison.
Hoy, Happy Sport The First recupera aquel modelo original mientras mantiene los diamantes móviles sobre la esfera.
Hay una coherencia interesante entre ambos momentos.
En 1976, Chopard liberó al diamante.
En 1993, cuestionó dónde podía vivir.

BELLA HADID Y LIU WEN:
UNA NUEVA GENERACIÓN PARA UN CÓDIGO DE 1976
Medio siglo después de aquella primera idea, Chopard coloca Happy Diamonds y Happy Sport frente a una nueva generación.
Bella Hadid y Liu Wen, embajadoras globales de la Maison, protagonizan la campaña actual, construida alrededor de las emociones, el movimiento y el espíritu libre.
La elección resulta significativa.
No se trata de reinventar Happy Diamonds para hacerlo contemporáneo.
Se trata de demostrar que el concepto original “No tiene que regresar, porque siempre ha estado”. Un lujo atemporal que encuentras nuevas voces.
UNA NOCHE PARA CELEBRAR UN íCONO
Este nuevo capítulo reunió en Casa Cipriani a amigos de la firma, invitados y figuras vinculadas a la moda, la cultura y el entretenimiento.
Caroline Scheufele acompañó la presentación junto con Bella Hadid y Liu Wen, en una celebración que trasladó al presente una idea nacida cinco décadas atrás.
Y quizá esa sea la medida más interesante de un verdadero código de lujo.
CONOCE MÁS SOBRE CHOPARD
Descubre el universo Happy Diamonds y Happy Sport en su sitio oficial:
@chopard.